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martes, 12 de abril de 2016

EL USO LEGÍTIMO DE LA LEY.

La Biblia presenta a la humanidad dividida en tres grupos, a saber, judíos, gentiles y cristianos. Así lo dice claramente la Palabra de Dios. Pablo escribió, "Porque LOS JUDÍOS piden señales, y LOS GRIEGOS buscan sabiduría; pero NOSOTROS predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura" (1 Corintios 1:22). Como se hace evidente, hay tres grupos identificados como “los judíos”, “los griegos”, es decir, “gentiles” y “nosotros”, palabra que hace referencia a los cristianos. En otra parte Pablo lo declaró como sigue, “No seáis tropiezo ni a JUDÍOS, ni a GENTILES, ni a LA IGLESIA de Dios” (1 Corintios 10:32). Entonces, es evidente que la humanidad, está dividida en esos tres grupos. Si usted es judío, no es gentil, y si es gentil, entonces no es judío. Dios entregó la ley a los judíos, pues, “todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley” (Romanos 3:19; 1 Corintios 9:20). Los gentiles, por su parte, “están sin ley” (1 Corintios 9:21). Pablo dice directamente que “los gentiles... no tienen ley” (Romanos 2:14). ¿Qué del tercer grupo? Los cristianos estamos “bajo la ley de Cristo” (1 Corintios 9:21).

Ahora bien, si los judíos están bajo la ley, y si los gentiles no tienen ley, y si los cristianos vivimos bajo la ley de Cristo, ¿qué uso tiene hoy en día la ley, en relación a esos tres grupos? La ley, para los cristianos, para los judíos y para los gentiles, tiene un uso “LEGÍTIMO”. La Biblia lo explica diciendo, “sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente; conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado” (1 Timoteo 1:8-11). En Gálatas 3:24, Pablo también declaró, “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe”.  Como vemos, el uso legítimo de la ley para el cristiano, es LLEVAR A CRISTO a “judíos” y a “gentiles”. Es verdad que los gentiles están sin ley pero, “cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos (Romanos 2:14, 15). 

El cristiano, entonces, bien puede usar la ley para llevar a Cristo a judíos y a gentiles. Pablo así lo hizo, y lo testifica diciendo, “ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado (Romanos 3:9).  El uso legítimo de la ley es, pues, para llevar a judíos y a gentiles a Cristo, mostrando su culpabilidad y necesidad “del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego (Romanos 1:16). 

Hay quienes quieren usar la ley de Dios de manera ilegítima, tomando de ella lo que es para el judío, en cuanto a culto y promesas se refiere, y aplicarlas al cristiano. Eso no es correcto. La ley solamente puede ser aplicada a judíos y a gentiles para llevarlos a Cristo; mientras que, para saber de culto y promesas vigentes, está la ley de Cristo. Bajo la ley de Cristo, “ya no hay judío, ni griego” (Gálatas 3:28), sino “cristianos” (Hechos 11:26), los cuales, vivimos “bajo la ley de Cristo” (1 Corintios 9:21). ¿Está usted usando la ley de manera legítima?

Lorenzo Luévano Salas